sola_s
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asumiendo sola_s como una realidad compleja y diversa, proponemos abordar la situación de las personas que habitan solxs desde las siguientes categorías:


placeres y necesidades‌

más allá de que vivir en soledad requiera satisfacer necesidades corporales y arquitectónicas específicas, las solas demandamos una vida de placer. normalizar este deseo y convertirlo en derecho implica contemplar objetos, situaciones y espacios en la red, en casa y en la ciudad que garanticen una buena salud mental, un aumento en la calidad de vida mediante un cambio en el imaginario de las relaciones, los hábitos y la cotidianidad de las solas.

conflictos y oportunidades‌

y es que pensar en la soledad a menudo plantea una serie de conflictos que se relacionan directamente con condiciones preconcebidas sobre género, estado civil, edad o situación económica. asumir las debilidades y las dificultades de determinados modos de vida como oportunidades para diseñar y promover otros espacios y tiempos alejados de lo normativo implica entender el vivir sola como la posibilidad para mejorar los aspectos vitales del ser humano. ‌

ficciones e imaginarios

porque el pasado que nos encadena, solo nos permite posicionarnos desde la aceptación o la excepción en un imaginario ligado al habitar familiar. idear alternativas, pensar en lo posible, regodearse en la quimera, ficcionar las vidas de las solas, significa arriesgar, inventar, soñar, tirarse al agua y no ahogarse en el “ethos” que nos imbuye y nos modela. implica confiar en que una nueva normalidad albergará nuestra feliz soledad. ‌

tiempos e identidades ‌ ‌

las‌ solas‌ somos‌ gordas, bajos, negros, trans, viejes, ignorantes, del atleti, profesionales, viudos, tullidas, calvas, extranjeros, arquitectos, políticas, inmigrantes, desarrolladores, alumnas de máster, y estamos en paro, hartas, corriendo, a régimen, estudiando, de viaje, en madrid, en jaque, a punto de parir, camino a casa, agonizando…. lo que implica que cada unx de nosotrxs tenemos nuestros tiempos y nuestras temporalidades que a menudo no coinciden con las que marca el semáforo, el calendario y el capitalismo: estamos desincronizadas.

objetos y tecnologías‌

es por ello que usamos tecnologías que nos implementan, nos complementan, nos sustituyen y nos conectan. nuestro habitar está ocupado por objetos que hacen nuestra existencia posible y placentera, como prótesis de cuerpos mortales e imperfectos que empiezan a morir desde su nacimiento; pero mientras, disfrutamos: ¡que nos quiten lo bailao!

políticas para una buena vida y una buena muerte.

el derecho a una buena vida implica el pensamiento de una buena muerte. y ambas circunstancias deben ser contempladas y gestionadas desde las políticas que cuidan a todxs los ciudadanxs, cualquiera que sea su condición. un país laico y desarrollado no puede desentenderse impunemente de los cuerpos que encarnan las vidas y dejar hacer a la beneficencia, al destino y a la generosidad de algunxs, casi siempre algunas.

economías y cuidados ‌ ‌

los cuidados no son voluntariado ni asuntos de familia ya que todos los humanos necesitamos cuidados en determinados momentos de nuestro ciclo vital - los cuidados son recursos que han de estar contemplados en los presupuestos nacionales porque todxs consumimos y producimos cuidados: la riqueza invisible del cuidado se basa en el reparto organizado del tiempo. estamos solas: el planeta y nosotras demandamos cuidados a los gobiernos.

espacialidades

y es que no quiero habitar una casa unifamiliar con naturaleza domesticada, ni sentarme a cenar sola en mesas para seis de comedores colectivos. vivo sola y deseo disfrutar de una domesticidad expandida en una ciudad cuidadora donde no se cuestiona mi soledad a las dos de la madrugada cuando vuelvo al espacio donde habito, que puedo llamar “casa” y está diseñado en relación a mi cuerpo, mis tiempos, mis necesidades y mis placeres. allí, en la bañera del cuarto de baño sin puertas, me conecto contigo para que me cuentes cómo está el campo hoy que parece que ha nevado. ‌